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Artículo · Perfil · 15 de septiembre de 2026

El año de Robert Pattinson: cuatro estrenos, un villano de Homero y el Batman que rueda entre medias

Una comedia romántica con Zendaya en abril, el pretendiente más odioso de «La Odisea» en julio, un presentador de televisión real en septiembre y un cambiaformas de «Dune» en diciembre. Con el Batman de Matt Reeves rodándose en Londres desde junio. Ningún actor ha tenido en 2026 un calendario como el suyo, y ninguno lo ha llenado con papeles tan distintos entre sí.

Hace quince años Robert Pattinson era el vampiro de «Crepúsculo», la saga que entre 2008 y 2012 lo convirtió en el rostro más fotografiado del planeta y en el actor más subestimado de su generación, las dos cosas a la vez. Pasó la década siguiente haciendo todo lo posible por dejar de serlo, y lo hizo eligiendo siempre al director antes que al papel: «Cosmopolis» con Cronenberg (2012), «Good Time» con los hermanos Safdie (2017), «High Life» con Claire Denis (2018), «El faro» con Robert Eggers (2019), «Tenet» con Nolan (2020). Aquello se leía, desde fuera, como una huida. Lo de 2026 ya no admite esa lectura: es un actor de carácter con cara de protagonista que ha conseguido que los estudios le paguen por hacer exactamente lo que hacía en el cine independiente, solo que con doscientos millones de presupuesto detrás.

De dónde viene

El año no empezó de cero. 2025 fue la carrerilla: en marzo, «Mickey 17», de Bong Joon-ho, donde hacía de un trabajador desechable que se reimprime cada vez que muere —dos Pattinson en pantalla, uno tímido y otro no—, y en mayo, en Cannes, «Die My Love», de Lynne Ramsay, con Jennifer Lawrence, donde era el marido que no sabe qué hacer con una mujer que se está rompiendo. Ninguna de las dos fue un éxito de taquilla. Las dos dejaron claro que Pattinson estaba en el momento de su carrera en que un actor puede elegir, y que estaba eligiendo a los raros.

Abril: «El drama»

El año arrancó el 3 de abril con «The Drama», de Kristoffer Borgli, el noruego de «Sick of Myself» y «Dream Scenario», para A24: una pareja a punto de casarse —Pattinson y Zendaya— a la que una revelación le revienta la semana de la boda. Costó 28 millones de dólares y recaudó 132 en todo el mundo, cruzando los cien en diecinueve días, que para una comedia de autor sin efectos y con un giro que no se puede contar es un resultado poco habitual. La campaña la vendió como comedia romántica y la película se vuelve otra cosa a mitad de camino; hubo espectadores que se sintieron engañados y críticos que celebraron precisamente eso. Es la primera vez en mucho tiempo que Pattinson hace de tipo normal —un hombre enamorado y asustado—, y lo interesante es que se le da bien. Desde el 31 de julio está en HBO Max.

Julio: Antínoo

Luego vino la grande. «La Odisea» de Christopher Nolan, su primera película después de los Oscar de «Oppenheimer», se presentó el 6 de julio en el Odeon de Leicester Square y se estrenó el 17, rodada íntegramente con cámaras IMAX de 70 milímetros —la primera película en hacerlo, con más de dos millones de pies de película— y con un reparto que parece una lista de la compra: Matt Damon como Ulises, Anne Hathaway como Penélope, Tom Holland como Telémaco, Zendaya como Atenea, Charlize Theron como Calipso. Costó 250 millones y abrió con 264 en su primer fin de semana mundial, el mejor arranque de Nolan desde «El caballero oscuro: La leyenda renace». A día de hoy lleva 1.687 millones de dólares, es la segunda película más taquillera del año y la película para adultos más taquillera de la historia.

Pattinson es Antínoo, el cabecilla de los pretendientes que asedian a Penélope en el palacio de Ítaca mientras Ulises no vuelve. Él mismo ha contado que lo construyó a partir del Lester Diamond de James Woods en «Casino»: un tipo viscoso que sabe que está de más y que no se va. Fue, según cuentan, el único del reparto que pidió leer el guion antes de firmar, cosa que con Nolan no hace casi nadie. Que un pretendiente de Homero sea uno de los personajes más comentados de una película de tres horas con un cíclope dice bastante de lo que Pattinson hace con un papel secundario: robárselo a los protagonistas sin que parezca que lo intenta.

Septiembre: un presentador real

El 25 de septiembre llega «Primetime», de Lance Oppenheim, también con A24. Oppenheim venía del documental —«Some Kind of Heaven», «Spermworld», la serie «Ren Faire»— y esta es su primera ficción, aunque su tema sea el mismo de siempre: la gente que actúa para una cámara. Pattinson, que además produce, interpreta a Chris Hansen, el presentador de «To Catch a Predator», el programa de la NBC que entre 2004 y 2007 tendía trampas a pederastas ante las cámaras y las emitía en horario de máxima audiencia. Es un papel incómodo por diseño: un hombre real, vivo, convertido en personaje de una película sobre lo que la televisión hace con la vergüenza ajena, y sobre lo que le hace a quien la administra.

Se presentó en competición en Venecia a principios de este mes, con una ovación de siete minutos y, a fecha de hoy, un 93 % en Rotten Tomatoes con una nota media de 8,3 sobre 10 en las primeras catorce críticas. Las reseñas hablan de una actuación magnética, de un descenso a la locura con la cara de un presentador de informativos, y de una película más interesada en la psicología del espectáculo que en el escándalo. Y ya se habla de Oscar, que es lo que se dice en septiembre de cualquier película de Venecia, pero que en su caso, por primera vez, no suena a exageración.

Diciembre: Scytale

Y el 18 de diciembre cierra el año «Dune: Parte tres», de Denis Villeneuve, que adapta «El mesías de Dune», la segunda novela de Frank Herbert, con guion del propio Villeneuve y del historietista Brian K. Vaughan. Pattinson es Scytale, el danzarín de rostro de los Bene Tleilax, capaz de tomar cualquier forma, y pieza central de la conspiración contra el emperador Paul Atreides. Su aparición en el tráiler fue lo más comentado del avance, por encima de un Timothée Chalamet rapado y de la primera línea de Zendaya —Chani preguntando qué nombre le pondrán a una niña, y proponiendo Leto si es niño—. Es el papel que mejor resume el año: un actor al que le gusta desaparecer dentro de la máscara y que, aun así, es reconocible en cuanto abre la boca.

Y Batman, entre medias

Todo esto lo ha compaginado con «The Batman: Parte II», que empezó a rodarse el 12 de junio en los estudios Warner de Leavesden, con exteriores en Londres, Liverpool y Glasgow, y con Sebastian Stan y Scarlett Johansson como Harvey y Gilda Dent, Charles Dance como el padre de él y el regreso de Jeffrey Wright, Andy Serkis y Colin Farrell. Warner la ha fijado para el 18 de febrero de 2028, cuatro años después de la primera. Es decir: mientras estrenaba cuatro películas, estaba rodando la quinta, y la quinta es la que le paga las otras cuatro.

Lo que significa

Hay un patrón, y no es casual. En las grandes —Nolan, Villeneuve, Reeves— Pattinson es el villano o el enmascarado, el que se esconde detrás de algo. En las pequeñas —Borgli, Oppenheim— es el protagonista con la cara descubierta. Los actores de carácter clásicos, los Willem Dafoe, los Gary Oldman, tardaron veinte años en conseguir que Hollywood les diera las dos cosas a la vez. Pattinson lo ha hecho en uno.

Él ha dicho que le habría devastado tener que renunciar a cualquiera de las cuatro. Se entiende. Es difícil recordar un año en que un mismo actor haya estado en una comedia de A24, en el mayor éxito de Nolan, en un retrato de un presentador de la telebasura y en la tercera parte de «Dune». Lo raro no es que le hayan ofrecido los cuatro papeles; lo raro es que los cuatro le queden bien. Datos de taquilla, fechas y críticas comprobados el 15 de septiembre de 2026.

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