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Artículo · Premios · 20 de octubre de 2026

Cómo funciona de verdad el Oscar a la mejor película internacional

No lo eligen los académicos de Hollywood: lo eligen primero los países, uno por cabeza. Esa regla —una sola película por Estado— explica casi todo lo raro que pasa cada año en esta categoría, incluidos los vetos políticos y las películas que se quedan fuera por hablar inglés.

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2019

Es la única categoría del Oscar donde el votante llega tarde. Antes de que ningún académico vea nada, cada país ha tenido que elegir una película —una, no dos— a través de un comité nacional aprobado por la Academia. En España lo hace la Academia de Cine; en otros sitios, un organismo público. Lo que llega a Hollywood no es el cine de un año: es la lista de lo que cada comité decidió mandar.

Las reglas, en cuatro líneas

La película tiene que ser de ese país, haberse estrenado comercialmente allí durante al menos siete días seguidos dentro del periodo de elegibilidad, y tener más de la mitad del diálogo en un idioma que no sea el inglés. Luego hay dos cribas: una lista corta de quince en diciembre y las cinco nominadas en enero.

Esa última regla, la del idioma, es la que más películas deja fuera y la que peor envejece. Una película nigeriana rodada en inglés, que es el idioma oficial del país, no puede competir aquí. Una película española hablada en inglés, tampoco. El criterio no mide de dónde viene el cine, sino en qué idioma suena.

Por qué la categoría se llama así desde 2019

Hasta entonces se llamaba «mejor película de habla no inglesa», que describía exactamente lo anterior: un premio definido por lo que no era. En 2019 la Academia la rebautizó como «mejor película internacional», con un argumento razonable —«extranjera» suena a algo ajeno— y una incoherencia evidente: el requisito del idioma se quedó donde estaba.

La política dentro de la regla

Una película por país significa que la categoría pasa por un filtro estatal, y eso tiene consecuencias. El caso más citado es «Intervención divina», de Elia Suleiman, que en 2002 ganó en Cannes y fue rechazada porque Palestina no era un país reconocido por la Academia. El criterio cambió después: tres años más tarde, «Paradise Now» compitió y acabó nominada. También hay países que no mandan nada durante años, comités que eligen la película del productor con más peso y gobiernos que aprietan.

Y hay un efecto de arrastre: la candidatura nacional es cara. Hace falta una distribuidora que pague campaña en Los Ángeles, pases, anuncios y entrevistas. Por eso las películas que llegan a la lista corta suelen tener detrás a un gigante —una plataforma, una major— y por eso una película pequeñísima puede ganar en todos los festivales y no pasar de la primera criba.

Lo que eso significa para España

España ha estado 22 veces entre las cinco finalistas y ha ganado cuatro: «Volver a empezar», «Belle Époque», «Todo sobre mi madre» y «Mar adentro». Desde 2004, nada. Este año manda «La bola negra», de Los Javis, que tiene lo que suele hacer falta: premio en Cannes, premios del público en Toronto y San Sebastián y una plataforma grande detrás en Estados Unidos.

En enero se sabrá si pasa. Mientras tanto, conviene recordar lo que no dice este premio: no dice cuál fue la mejor película del mundo, sino cuál fue la mejor entre las que su país dejó salir. Datos comprobados el 20 de octubre de 2026.

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